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Abrazos y cariño, 2ª parte

Esta es la segunda parte de un post que ha sido borrado. Eso puede darle cierta inconssitencia al relato, pero como un blog se suele leer al revés de como fue escrito, la inconsistencia causal y temporal no parece estar fuera de lugar. Podría haberlo hecho a propósito y ser una de mis bromas privadas.

Tanto en la primera parte como en esta, lo que intentaba era ecribir algo que tuviera fuerza como lectura y causara una impresión en el lector. Como base usé una situación bastante parecida algo que había ocurrido recientemente. Pese a que no había datos personales, la otra "protagonista" se sintió algo mas que aludida´. No voy a releer lo que me escribió, porque no quiero enfadarme.

En cualquier caso, si en la 1ª parte -a mi parecer-no había referencias que permitieran saber quien era ella, en esta intentaré eliminar cualquier dato. Si a alguien le parece que el relato está falto de contexto que le eche la culpa a la censura.

O a mi falta de imaginación, por no inventarme otro contexto


Me di la vuelta en la cama, boca arriba con ella medio recostada sobre mí, atenta a lo que iba a decir.

¿Por qué siento que tengo que decirle lo que voy a decirle? Me siento obligado moralmente, como si la engañara en algo si no se lo dijese. Pero nada de lo que hemos hablado permite ni remotamente pensar que yo tenga que contarle algo que sé que le va a molestar.

Creí en una casa tan distinta de la realidad normal, que sigo sin estar preparado para este mundo. Soy demasiado sincero. No sólo más de lo que me conviene a mí, sino más de lo que le conviene a mucha gente que disfruta de esa sinceridad.

Todo el mundo dice que quiere saber la verdad, que quiere sinceridad, pero en realidad la mayoría prefierne vivir creyendose medias verdades, aceptando pequños engaños. Pero como soy uno de esos raros entes que realmente prefieren la verdad por dura que sea, una y otra vez me siento moralmente obligado a contar cosas que me podía callar, que sería mejor que me callara.

Estábamos en la cama. Llevábamos media hora o así hablando de todo y nada, en ese extraño estado que produce el post-coito. Esos momentos en los que uno se siente más cercano a esa persona de lo que lo ha estado nunca, aunque la realidad es que la conoces igual que una hora (o dos) antes, cuando aún no os habíais acostado.

En este caso era una amiga a la que conocía relativamente bien, pero ese estado especial se da en parte aunque te acabes de tirar a uan chica que acabas de conocer en un bar y es una perfecta desconocida.

Así que por culpa de mi sinceridad no solicitada, mi manía de darle vueltas a las cosas y ese estado especial, llevaba media hora queriendo decirle lo que le iba a decir.

Recostada sobre mi, esperaba a que hablase. Y yo buscaba las palabras, más porque en realidad no había nada que contar, que porque me costara decirlo.

"hay una chica que me gusta." dije finalmente. Y tras una pausa añadí "En realidad no hay nada que contar. Sólo la conzco de verla dos o tres veces, hablando en grupo, nada muy profundo. Así que en realidad no sé cómo es realmente. Simplemente me gusta."

Ni estoy pillado, ni mucho menos -continué, ante su silencio- Sólo que he pasado un tiempo tan asocial y sin sentir nada por nadie, que sentir la típica atracción que tenía hace años al conocer a una chica guapa... sentir esa subida de adrenalina y entrar en el ligero juego del coqueteo... Bueno está ahí."

No dije más en ese momento. No era el lugar para hacer disquisiciones sobre ese arte elusivo que es coquetear, en el que nunca sabes si dices demasiado o te quedas corto. Hay más en la conversación, pero la miras más a ella. Intentas ser más ingenioso, pero que no se note como deliberado... Pero se tiene que notar.

Estúpido pavoneo, en el que hace falta que se note inconscientemente lo que no puedes decir abiertamente. Intentando leer señales donde puede no haber nada. Se ríe con lo que digo, pero claro, soy gracioso. Nuestros brazos se rozan un par de veces. Yo siempre mantengo un espacio personal mucho mayor, no me gusta que me manoseen y odio a esa gente que cree que de puede poner la mano en el hombro cada vez que te dice algo. Pero ¿ella? ¿cual es su espacio personal? Hay gente que es así con todo el mundo.

Pero no era el momento de hablar de esos juegos de adolescente. Juegos que duran toda la vida.

Había dicho lo que había dicho, y había dejado mucho más implícito. Ella estaba procesando lo implícito.

¿Por qué lo había contado? No había nada que contar ¿Cuantas chicas atractivas puede alguien conocer y haber visto tres veces? Incluso habiendo estado unos años fuera de esos juegos, tampoco era mucho.

Antes de acostarnos habíamos hablado. Llevábamos tres o cuatro horas besándonos y tomando copas un viernes noche. Nuestra relación nunca había tenido nada sexual hasta ese momento. Y antes de subir a la habitación repetimos múltiples veces que no había ningún compromiso por ninguna parte. Cuando el fin de semana terminara ella se iría de la ciudad y volveríamos a larelación anterior.

Dicho eso, ¿por qué tenaí que contar yo nada? Por gilipollas, como decía antes. Ni que me gustara un, ni que me gustaran 10. Ni siquiera si hubiera estado perdidamente colgado por alguien tenía ningúna obligación de contarlo.

Pero pienso demasiado, sé demasiado, he visto demasiado. No me creo el planteamiento. No me creo que alguien que nunca te ha interesado ssexualmente de repente un día te interesa. Subconsciente o no, me da igual. No me lo creo.

Estaba seguro de que después de acostarnos ella esperaría más. Por mucho "no compromiso" que hubieramos dicho. Saber eso es lo que me hizo contarle lo otro. Saber que ella esperaría un cambio en nuestra relación es lo que me obligaba a contarle que me gustaba otra.. No quería que se hiciese ilusiones sobre algo que sabía que pensaría, pese a que habíamos afirmado lo contrario.

"Pensar demasiado" es un eufemismo. Y contar algo porque sabes que el otro va a esperar algo distinto a lo que nadie ha cicho es demasiado contar.

No consigo recordar lo que hablamos después, aunque estaríamos una o dos horas más. El comentario le había dolido, pero no podía decir que le hubiera dolido. Para hacerlo tendría que haber dicho que esperaba que nuestra relacion cambiase. Y eso estaba fuera de todo el planteamiento lógico.

Las relaciones humanas y todas las cosas que no se dicen. Todas las cosas que no-son y se dice que son.

Todas las cosas que podía haberme callado. Todas las cosas que sería mejor que no supiera.

Nos veríamos al día siguiente, un largo fin de semana.

¿Lo implícito de mis palabras? ¿Lo que no llegué a decir porque ya estaba claro? Que yo sabía que cuando el fin de semana pasara nada habría cambiado. Que me seguiría gustando aquella chica y que esa aventura de fin de semana no cambiaría eso.

Creo que estaba claro, no hacía falta ser tan explícito.

Pese a eso quedamos al día siguiente. En principio, antes de liarnos, nos ibamos a ver sólo ese día. Ella iba a ver a otra gente y yo también había pensado en quedar.

"Si no quedáramos mañana lo de hoy parecería algo vacío. -dijo ella- Algo sin sentido, como acostarme con un extraño."

Me quedé pensando dos cosas ¿De qué coño llevábamos hablando dos horas? y la segunda ¿Por qué acostarse con un extraño es algo sin sentido?

Eso es como decir que una buena comida en un restaurante al que nunca vas a volver no tiene sentido. A veces creo que pertenezco a una especie diferente al resto del mundo.
Tags: alex, literatura, relatos
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