Samael (nathan_zukerman) wrote,
Samael
nathan_zukerman

  • Mood:
  • Music:

Iris, aquella noche

Mientras entramos en el Any Trouble recuerdo aquella primera noche que nos acostamos juntos. Estaba amaneciendo en una larga noche y estábamos en casa de su amigo Samuel. Al final, pub tras bar habíamos cerrado todo y nos habíamos quedado los tres solos en su casa. En aquel momento no tenía ni idea de lo que iba a pasar, aunque no me importaba mucho, porque la noche había sido fascinante. Pero en toda la noche no nos habíamos besado, estábamos los tres hablando como amigos, sin que entre Iris y yo hubiera un contacto que asegurara nada. Contacto que ninguno había intentado. Yo desde luego quería acostarme con ella, pero la conversación con Samuel era demasiado interesante como para estropearla excluyéndole del grupo. Así que sinceramente, tal y como estaban las cosas, era difícil imaginar que media hora después estaría dentro de ella.
Era la tercera noche que la veía, la primera habíamos charlado un rato y cocqueteado. La vez siguiente nos habíamos enrollado fugazmente, dos besos rápidos como promesa de lo que quizá pudiera llegar a pasar. No un rollo tórrido, no algo que asegurara nada, sólo una promesa de una posibilidad. En aquel momento ella estaba con amigos (uno de ellos muerto de celos) y no quiso dar un espectáculo delante de ellos, así que optó por ese morreo fugaz. Una forma de decir que el haber estado horas pasando de sus amigos y hablando conmigo eran muestra de un interés por algo más, y no simple devaneo para enervar a su medio rollo o para calentarme a mí. Y aquel día nos volvimos a dar los teléfonos.
Y habíamos quedado, pero por lo que explico más arriba, la situación todavía no era segura, porque no seguía las normas de un ligue, ni de un colegueo ni de nada estándar. Claro que eso era lo que lo hacía interesante. Había quedado con ella, pero para que me uniera a su grupo de amigos. Ella vivía en Torrejón y no tenía coche, así que bajaba a Madrid cuando venía con sus amigos. Y yo si quería podía coincidir con ellos, porque esa noche salían por el Barracudas, el sitio que yo frecuentaba y dónde nos habíamos visto por primera vez. Una situación que podría parecer casi de trampa.
Y yo, por mi lado, había quedado un par de horas antes para tomar un café y quizá más con otra chica con la que me había enrollado recientemente. Un rollo que no había pasado de magreos y besos y que había servido, principalmente, para dar un motivo final a que mi relación con Ana estallase de una vez. Marina no había sido la razón de la ruptura, sólo había sido el empujón final para que Ana también se decidiera a romper.
Pero bueno, esa es otra historia. El resumen ejecutivo es que había quedado con Marina más que porque me interesara, porque había que hablar algo de lo que había pasado. Marina estaba claramente interesada en mí, pero estaba empeñada en negarlo. No entiendo por qué tanta gente se empeña en decir lo contrario de lo que quiere. Si me hubiera dicho que quería liarse conmigo me hubiera puesto en un aprieto, porque yo estaba pensando en Iris y sus amigos, que un par de horas después iban a estar en el Barracudas, e Iris me parecía micho más interesante -y guapa- que Marina. Pero Marina quería que yo luchara por consumar lo que habíamos dejado en un calentón mayúsculo, y se empeñó en decir que yo no le interesaba.
-Pues nada, si no te intereso y lo de aquél día fue algo de una sola vez que no se va a repetir… qué te parece si cambiamos de sitio. El otro día conocí a una chica que hoy va a salir por un bar que yo frecuento bastante. En vez de estar aquí los dos solos, nos vamos a tomar algo con ellos, que puede ser interesante. Y así la veo a ella, que es difícil coincidir.
Eso le dije, y supongo que aceptó porque la dejé planchada. Ella se hacía la dura y yo le contestaba que estupendo, porque así podíamos ir a otro sitio donde había otra chica que me interesaba.
Si, había sido una noche divertida. Aunque no quisiera dar la impresión de que la diversión era poner a Marina en un aprieto, eso fue un efecto secundario. Divertido pero secundario. Realmente me interesaba Iris, y es a quien hice caso. Me había llevado a Marina porque ella esperaba salir hasta tarde y no iba a decirle "ahora te piras" y porque Iris iba con un grupo de amigos, tener a otra desconocida para ellos en el grupo mejoraba mi situación de desventaja.
Si, una noche larga i divertida por muchas cosas, de las que me voy a saltar gran parte. Tras tres horas y dos bares cogimos el coche y sólo quedábamos cuatro, Samuel, Iris, Marina y yo. Entonces se propuso Torrejón, porque si no encontrábamos nada abierto siempre podíamos meternos en casa de Samuel. Tras muchas dudas, Marina decidió que ya había sido suficiente noche y la dejamos donde quiso. En aquel momento me pareció estupendo que nos libraramos de ella. Estaba dispuesto a seguir dejándome llevar hasta donde fuera. Hacía tiempo que había decidido que era de esas noches en las que uno no tiene ninún control sobre lo que pasa, sólo puede aspirar a tener una buena actitud ante lo que le pase y disfrutar del espectáculo.
Lo más seguro, desde el punto de vista del polvo, hubiera sido apearme con Marina, que si dudaba en dejarnos no era porque le apeteciera seguir el plan que llevábamos, sino porque pensaba que yo podía aún decidirme por ella. Supongo que pensaba que yo ya le había dado su ración de celos y que tras la lección podía acabar la noche con ella. Pero yo no estaba interesado en Marina. Mi intención no había sido darle celos, algo que nunca hago, entre otras cosas porque como es algo que no siento nunca, no suelo pensar en que les pase a los demás -hasta que es evidente. Y asegurar un polvo tampoco tiene tanto de interesante. Irme con Marina los dos hubiera sido demasiado fácil. La conversación interesante y la situación complicada estaba ahí, con una chica que me gustaba pero que no se sabía qué quería conmigo y un amigo (y exnovio suyo) que tenía una gran conversación.
Meses después le contaba la aventura a un amigo y me comentó: Me hablas de esta aventura con esta chica gótica, llena de piercings y tatuajes, pero en realidad llevas una hora hablándome de la biblioteca que tenía su amigo en su piso. No estás interesado en ella, estás fascinado por su amigo, ex, lo que sea. Estás fascinado por esa librería dividida en dos, con una selección de la mejor narrativa en un lado y una selección de filosofía y ensayo en la otra. Estás fascinado porque estuviera dispuesta precisamente en dos muebles idénticos y separados, como dos mundos que se complementan, o como dos hemisferios de un mismo mundo. La simetría del continente y la selección del contenido de la biblioteca de Samuel, eso es lo que te fascina de verdad, no Iris.
Y es verdad, llevaba una hora hablando de eso, pero contesté: Pero piensa, esa chica, sin estudios, que se escapaba de casa y se peleaba con sus padres, que por sus amigos y tribu urbajna a la que pertenece no debería tener unna cultura o conocimeintos por encima de lo corriente, y que en muchas cosas parece clasificable como una joven rebelde de clase medio obrera, tiene algo especial. Lo tiene, y en vez de contarte ese algo, te cuento la causa. Esa chica con quince años se peleaba con sus padres y se refugiaba con su novio, este ser extraño que le va soltando libros, para que se instruya. Este chico que fue su novio durante cuatro años y durante 5 más ha sido su refugio y mejor amigo.
Iris sin dejar de ser una joven rebelde y problemática, tiene mucho más fondo que eso. Y la causa es Samuel y su biblioteca, y pos supuesto que Iris no es nada tonta y con su inteligencia ha integrado todos esos libros en su forma de ser. No estoy fascinado con Samuel, estoy fascinado con ella gracias a Samuel y sus libros, y su conversación.
Y eso es lo que había pasado en ese piso. Habíamos pasado 3 o 4 horas más, hasta bien amanecido, contando historias, que podían ser anécdotas tontas de sus amigos o disertaciones metafísicas, de lo trivial a lo profundo y de vuelta, pero siempre con ingenio. Así que yo estaba contento de haberme dejado llevar sin plan. Eran las siete pasadas y estando los tres en un piso de un dormitorio y sin haber besado a Iris en toda la noche, no parecía que fuera a haber sexo. Ni lo esperaba ni era demasiado importante en ese momento.
Y en ese momento Samuel me sorprendió diciendo: "Bueno, yo me voy a acostar. O saco una colcha y os quedáis ahí ¿verdad?"
Fantástica maniobra en la que se quitaba de en medio para que Iris hiciera lo que él debía saber que quería hacer, porque sin hablar él ya sabía sus intenciones, esas intenciones que yo desconocía, hasta ese momento. Hay pocos gestos tan elegantes. Me dejó realmente admirado, dejarle a su amiga su salón para que folláramos rodeados de libros, como si la habitación fuera nuestra.
Y eso es exactamente lo que hicimos. Follar. Que he de reconocer que fue un final inmejorable de una noche que poco antes parecía que no podía dar más.

Si, nos acomodábamos y pedíamos en el Any Trouble y yo pensaba en aquella noche, y en su cuerpo suave y esbelto, en cómo me rozaba con suavidad recorriendo toda mi piel y… y en los libros de su amigo. Ahora nos volvíamos a ver 5 años después. Ron Cacique con cola light para mí, cocacola sola para ella. Y ahora a ver de qué hablamos. Creo que mejor no digo lo que estoy recordando, ya hablaremos de esa noche más adelante, si es que tras cinco años sigue resultándome interesante -y yo sigo resultándole interesante a ella.
Subscribe
  • Post a new comment

    Error

    default userpic

    Your IP address will be recorded 

    When you submit the form an invisible reCAPTCHA check will be performed.
    You must follow the Privacy Policy and Google Terms of use.
  • 0 comments